Anoche fue una noche especial. Hacía ya mucho tiempo que no me encontraba tan a gusto, tan relajado y tan sereno. Fui a una calita pequeña y solitaria en Vélez, me tumbé sobre la arena y contemplé las estrellas durante horas. La suave brisa con olor a mar, el rugir de las olas y el reflejo de la luna sobre el agua, absolutamente mágico. Fueron horas muy especiales para pensar, conversar, meditar y reflexionar sobre las últimas cosas que están pasando en mi vida. Me encanta disfrutar de estas cosas tan sencillas pero que a menudo se nos olvidan.
PD: Sobre mi oferta de trabajo en Valencia aun no tengo noticias, están todos de vacaciones.


